A
mitad de camino hicimos una parada, no para descansar sino para recrearnos en
aquellos maravillosos paisajes y –sobre todo- para cambiar de conductor y que
así cada uno de nosotros tuviese la oportunidad de conducir la moto de nieve.
Fue también un momento ideal para hacer fotografías y comprobar cómo a alguna
chica se le habían congelado las pestañas, y es que aquella climatología no es
para presumir y hay que llevar todo bien tapado, hasta la cabeza con el caso
protector.
Cómo se hace un lector
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*¿Alguna vez te has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se
consigue que un niño se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo
libros ...
Hace 23 horas

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