Algunas veces, después de haber estado visitando la ciudad,
volvíamos por la otra orilla del lago. Cerca del final del mismo había un
puente por el que acortábamos hasta llegar a nuestro apartamento. Este moderno
edificio podía divisarse también desde las ventanas del salón. Ahora el lago
lucía azul en fuerte contraste con su aspecto invernal cuando su superficie
queda completamente helada a excepción de una pequeña zona en la que
–posiblemente debido al acceso de aguas templadas- pueden seguir nadando los
patos y cisnes hasta en los más crudos días del invierno.
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
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*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 15 horas
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