Una vez, siendo niño, llevaron a Daimiel (Ciudad Real), en
el centro de España, a muchos kilómetros de cualquier costa, carne de ballena.
Aquello fue un acontecimiento para todo el pueblo y mi madre –como muchas
otras- compró carne de ballena para probar tan exótico bocado. YO era –como
digo- un niños; quizás tendría seis o siete años; y sin embargo recuerdo cómo
disfruté comiendo aquél filete de ballena... Todos estos recuerdos pasaron por
mi mente cuando me fotografié al lado de estos barcos balleneros.
Escuchar música en vinilo no es lo mismo que oír música digital. No tiene
nada que ver.
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*Con los auriculares solo trabajan el oído y el cerebro, y el cerebro suele
estar pensando en otra cosa. Con el vinilo ocurre algo completamente
distinto...
Hace 14 horas

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