Aquí me tenéis bañándome y jugando en el agua del mar
Báltico a menos muchos grados bajo cero. Afortunadamente el traje de goma dejaba
entre nuestro cuerpo y el traje un amplio espacio para el aire, el cual nos
permitía flotar libremente como alegres muñecos Michelin. Con ágiles
movimientos de las manos, demostrábamos nuestra pericia natatoria y todos menos
uno, disfrutamos de aquél inusual baño en el mar. ¿Qué le pasó a eso uno? Pues
que su traje tenía algún pequeño corte y comenzó a entrarle agua. A esas
temperaturas, ya os podéis imaginar la sensación que tuvo y los gritos que pegó
hasta que lo sacaron del agua.
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
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*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 12 horas

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