martes, 4 de diciembre de 2018

Pie a… nieve


Lo primero que pisó mi pie cuando aterricé en Rovaniemi fue… la nieve; nieve que cubría por completo la pista de aterrizaje. Después el autobús nos llevó por calles cuyo asfalto estaba cubierto de nieve, hasta el hotel y al llegar, lo primero que pisó mi pie fue… la nieve. Era media tarde y era… de noche. El cielo estaba despejado y la temperatura que nos recibió fue de -20ºC. Nuestros ojos se sorprendían a cada instante con las escenas de esa ciudad cuyas luces iluminaban la noche, es decir, la tarde, en donde el ir y venir de las gentes nos señalaba que se trataba de un día normal, como cualquier otro. Nuestro cuerpo sintió el aire frío pero aún traíamos dentro el calor de España. Nos faltaba aclimatarnos y prepararnos a vivir una experiencia inolvidable…

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