Un nuevo avión de Norwegian me esperaba listo para
llevarme a la que ya ha sido para mí y para siempre, la ciudad más bonita del
mundo: Tromso. Al contemplar esta foto no os dejéis engañar por la luz solar,
porque el avión despegaba a las siete de la mañana y esta foto la tomé a las
seis y media o siete menos cuarto, nada más llegar a la terminal de embarque.
Un embarque que, además fue muy rápido, no solo por la eficiencia de las
azafatas sino porque éramos pocos los pasajeros que íbamos en aquél vuelo.
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
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*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 12 horas

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