Esta, que era la frase favorita de Marmo, nunca estuvo mejor empleada que en nuestra visita a Krisuvik. Allí el terreno estaba plagado de fumarolas de barro hirviendo. Los turistas podíamos acercarnos y pasear entre ellas, gracias a unas pasarelas de madera.
Un detalle: en la última fotografía, en la esquina superior derecha, puede apreciarse el aparcamiento de este enclave. Así era todo: sitios de sobra para aparcar, tranquilidad y sólo el ruido de la naturaleza acompañando tus pasos.
Escuchar música en vinilo no es lo mismo que oír música digital. No tiene
nada que ver.
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*Con los auriculares solo trabajan el oído y el cerebro, y el cerebro suele
estar pensando en otra cosa. Con el vinilo ocurre algo completamente
distinto...
Hace 14 horas
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