Hace apenas unas décadas, prácticamente no existían árboles en Islandia: el duro clima y la necesidad de madera para barcos y calefacción agotó hace siglos las pocas existencias. Sin embargo, el aprovechamiento de los manantiales de agua caliente para calentar casas e invernaderos y producir energía eléctrica, ha llevado a los islandeses a una sana obsesión por repoblar su país. Tanto en las ciudades como en sus campos, se ven ahora cientos de árboles que, a pesar de viento, el frío y el largo invierno, consiguen salir adelante. Un ejemplo más de la tenacidad del hombre que quiere vivir en armonía con su planeta y no a costa de él.
Cómo se hace un lector
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*¿Alguna vez te has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se
consigue que un niño se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo
libros ...
Hace 22 horas
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