Aún sin recolectar, los montones de hierba fresca se
acumulan por el suelo. Algunas gaviotas se han posado en los cables del tendido
eléctrico y otras optan por emprender el vuelo. El aire está cargado de humedad
y el sol y la lluvia se reparten el terreno. Esta tranquila panorámica y el
olor de hierba fresca recién cortada, transforman esta escena en un momento
inolvidable. No muy lejos estaba Tromso, la principal ciudad al norte de
Noruega.
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
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*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 1 día

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