viernes, 30 de julio de 2021

¡Cómo cambian las cosas!

Cuando yo era pequeño (mitad del siglo XX) leí que en Islandia no había árboles, que siglos atrás talaron los pocos que había para construir casas y barcos y después, con tan inhóspito clima, apenas si habían quedado árboles y si crecía alguno lo hacía de forma débil constantemente abatido por el viento y el frío.
 
¿Qué decir de un país que ama y respeta la naturaleza y sabe convivir respetuosamente con ella? Porque así son los islandeses. Desde entonces han estado cuidando su naturaleza y hoy en día son muchos los árboles e incluso bosquecillos que se pueden ver por Islandia. No es nada comparable, por supuesto, a los bosques de Europa central, por ejemplo, porque en Islandia y viento constante, el frío y las heladas, frenan la proliferación de los árboles que nunca llegan a alcanzar un gran porte. Sin embargo cada vez hay más árboles en este país a pesar de las permanentes adversidades climatológicas.
 
Puedo decir con eterno agradecimiento la suerte y el honor que tuve al permitirme contribuir a este resurgimiento de los árboles en Islandia. Cuando visité este país me invitaron a plantar un árbol y así lo hice. Hoy día sigue creciendo igual de fuerte que mi amor por este país y por sus gentes.
 
En la imagen, el árbol que planté y sigue creciendo allí.
 


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