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jueves, 9 de marzo de 2017

El primer país donde mujeres y hombres ganarán lo mismo

(Noticias de Islandia) Islandia se acaba de convertir en el primer país del mundo que va a aplicar el llamado “Estándar de Salario Igualitario” que significa que a igual trabajo, igual salario, independientemente del sexo de quien lo desempeñe, o de su etnia, o de su condición sexual, o de su nacionalidad...

La nueva Ley establece que será obligatorio para todas las empresas con más de 25 trabajadores, pagar lo mismo al trabajador, se hombre o mujer, acabando así con las desigualdades en esta materia que tan arraigadas están en el resto del mundo, incluso del mundo occidental más avanzado.

El ministro de Igualdad y Asuntos Sociales, Thorsteinn Viglundsson, ha sido rotundo al afirmar que “derechos iguales son derechos humanos”. La medida se irá aplicando y extendiendo para que en el año 2022 esté completamente implantada en todo el país, tanto en las empresas públicas como en las empresas privadas.

A pesar que según el Foro Económico Mundial, Islandia ocupa el primer lugar en el mundo en igualdad de género, aun así las islandesas ganan de promedio entre un 14 a 18% menos que los hombres. Por este motivo, el pasado mes de octubre, miles de islandesas abandonaron sus puestos de trabajo a las 14:38 para protestar por la brecha salarial ya que, según los grupos feministas, la brecha salarial existente significa que a partir de esa hora, las mujeres trabajan gratis. Y eso –como recuerda Víglundsson- “a pesar de los pasos dados introduciendo medidas como permisos paternos remunerados o cuotas del 40% para las mujeres en los consejos de las grandes empresas”, y que durante los últimos ocho años, Islandia ha liderado el ranking del índice del Foro Económico Mundial con la brecha salarial más reducida.

Se recuerda en estos momentos cómo el 24 de octubre de 1975 el 90 por ciento de todas las mujeres del país (un porcentaje imposible de igualar o ni siquiera de imaginar en cualquier otro país) secundaron una huelga que exigía la igualdad de género, y cinco años más tarde votó a la primera mujer para gobernar un Estado de Europa.

Como se ve, Islandia nos saca años luz de ventaja a todos los demás países del planeta Tierra.

sábado, 12 de noviembre de 2016

La vida en Islandia (y 2)

El carácter de sus gentes es amable y tranquilo, son educados y respetuosos, cultos y también independientes y reservados. La vida allí es completamente relajada, sin prisas ni agobios, y aunque desde fuera pueda parecer aburrida, hay diversión más allá de sus propias casas y, desde luego, una vida cultural muy activa.

Su idioma apenas si ha sufrido cambios desde que llegó el primer habitante a la isla en el año 874 y es bastante complicado, teniendo incluso tres letras propias. Es el mismo idioma (el antiguo norse) que hablaban todos los pueblos vikingos y que aquí se ha mantenido virgen sin que surjan del mismo grandes variaciones ni nuevos dialectos. Su ortografía aún mantiene el uso de letras de la antigua lengua nórdica: son la letra æ Æ (una mezcla de “a” y “e”), ð Ð (como la “d” que figura al final de las palabras españolas) y la letra þ Þ (una mezcla de “z” suave).

Los islandeses han estado poco comunicados y se han mezclado poco con el mundo exterior, con otras razas y culturas, a lo largo de los siglos. Se dice que son algo endogámicos, y es cierto que cualquier islandés que acceda a “El libro de los islandeses” puede encontrar su árbol de familia. En la mayor parte de los casos, este árbol genealógico está documentado hasta el siglo XVI, y en algunos casos hasta mil años atrás. Disponen de excelentes registros de nacimientos y enfermedades desde hace seis siglos y esto ha supuesto  una   fuente   valiosísima  para  estudiar   su    código genético. Esta información, que en otros países está firmemente restringida, aquí está al alcance de todos ellos y se ha aceptado por los beneficios en salud que se pueden derivar de la misma para todos los habitantes. Sus computadoras contienen información sobre todos los ciudadanos, sus antepasados y sus enfermedades durante casi los últimos mil años.

Finalmente, otro ejemplo de su diferencia, es que no tienen DNI como en España o los demás países europeos, sino sólo un número nacional de identificación, el Kennitala, algo imprescindible para cualquier actividad, desde pagar los impuestos hasta alquilar una película en el videoclub.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La vida en Islandia (1)

Vivir en Islandia tiene, como en cualquier otro país, sus ventajas y sus inconvenientes. Este país ha sido reconocido por sus propios habitantes como el mejor lugar para vivir y es cierto que es uno de los países con más alto nivel de vida, al igual que también posee la esperanza de vida más alta. A ello puede contribuir el que su entorno sea el más saludable de Europa: ciudades sin humo junto con el aire y el agua más limpios del continente. Son pocos habitantes (320.000  en más de 100.000 km2) y no hay ni aglomeraciones ni grandes fábricas que contaminen. Su naturaleza es una de las últimas que quedan en nuestro planeta en estado virgen. Por otra parte, la seguridad social y el sistema educativo son de alta calidad y los islandeses se encuentran entre las personas más cultas de Europa.

Los precios son bastante altos, pero también los salarios, y el trabajo es algo en lo que todos se empeñan desde la juventud, compatibilizándolo con los estudios, al menos durante los períodos de vacaciones. Desde muy jóvenes saben lo que es el trabajo y el estudio. La mayoría de las personas dispone de casa propia, buenos coches y toda clase de comodidades. Los impuestos son muy altos, pero también lo son las prestaciones sociales.

En el lado negativo cabría señalar su climatología y los largos inviernos sin luz solar. Incluso los islandeses, adaptados a ello, se deprimen y –relacionado o no con este hecho- Islandia presenta uno de los índices de suicidio más altos de Europa. Salvo las grandes ciudades como Reykjavik (la capital) y Akurery   (en  el  norte),    no  hay   prácticamente  nada  salvo glaciares, volcanes, desiertos de lava, ríos, animales y pequeños pueblos. La vida humana se concentra en muy pocos lugares y casi ninguno de ellos multitudinario, tal como acostumbra a ser en la mayor parte de la Europa continental.

domingo, 2 de octubre de 2016

Islandia, lo más parecido al Paraíso

(Noticias de Islandia) En este blog he ido publicando a lo largo de los años noticias, recuerdos e impresiones sobre Islandia, un país que no es ni mucho menos perfecto ni sus habitantes son ángeles, pero sí que es lo más parecido al Paraíso. Sólo hay que profundizar un poco en su modo de vida, en su nivel de vida, en sus costumbres, en su respeto a la Naturaleza y a todos los seres humanos, para comprender que estamos hablando del mejor país sobre la Tierra, aunque su clima sea de los más horrorosos. No todo iba a ser perfecto.

De vez en cuando seguiré publicando algunas cosas sobre este país en el presente blog, tal como hago ahora con este editorial que he publicado este mismo domingo 9 de octubre en mi informativo digital “AZprensa”. Este es el texto de dicho editorial:

Mirar más al cielo y menos a la tierra

Si todos mirásemos más al cielo y menos a la tierra, nos iría mucho mejor. No hay más que mirar a nuestro alrededor cuando viajamos en transporte público o simplemente por la calle: casi todos van ensimismados mirando su móvil o el suelo que pisan; pocos levantan la vista para contemplar la belleza arquitectónica de los edificios, el esplendor majestuoso de las copas de los árboles o sencillamente la cara de su acompañante para dirigirle unas palabras en vez de enviárselas por WhatsUp.

A los españoles, sobre todo a los que vivimos en grandes ciudades, se nos ha olvidado mirar al cielo y contemplar la maravilla del cielo estrellado, con todo lo enriquecedor que a nivel espiritual y emocional resulta todos eso. Por eso me ha llamado la atención una noticia sorprendente y maravillosa: La capital de Islandia, Reykjavik, apagará la mayoría de las luces de sus calles aquellas noches en que se produzcan auroras boreales, para que todos puedan disfrutar de tan bello espectáculo.

Islandia es lo más parecido que hay en nuestro planeta al Paraíso; en la mayoría de los demás países, de tomarse tal iniciativa (aunque no haya auroras boreales sí que podría verse la Vía Láctea si no lo impidiesen las luces de las ciudades), esas horas de oscuridad sólo servirían para aumentar el número de atracos y todo tipo de delitos.