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jueves, 30 de julio de 2026

En spansk forfatter hedrer den glemte og fascinerende historien til den norske pianisten Erika Lie Nissen

Erika Lie Nissen (1845–1903) var en internasjonal kjendis i sin levetid, men likevel satt vi frem til nå igjen med bare noen få linjer i leksikonene. For en maler etterlater seg malerier, en komponist partiturer, en arkitekt bygninger... Men hva etterlater en 1800-talls pianovirtuos seg når det på den tiden ennå ikke fantes opptaksmedier som lot oss høre spillestilen hennes mange år senere?
 
Dette har vært skjebnen til Erika Nissen, som ble hyllet over hele Europa, beundret av Edvard Grieg, Rikard Nordraak og Christian Sinding, hyllet som muse for Bjørnstjerne Bjørnson og Nordraak (komponistene bak Norges nasjonalsang), og som var uatskillelig venninne med Agathe Backer Grøndahl og elev av Halfdan Kjerulf og Theodor Kullak. Hun ble kalt «Nordens Clara Schumann», og om hennes tolkninger ble det sagt at det var som «flytende ild som brant i årene», og at musikken hennes fikk en til å føle selve essensen av Norge.
 
Men selv om arven etter konsertene hennes ikke lot seg bevare, hadde heller ikke hennes intense og fengslende liv blitt skildret i en fullstendig biografi som forener hennes kunstnerskap med hennes menneskelige profil. Og livet hennes fortjente så sannelig en biografi, for det inneholdt alle ingrediensene i en episk roman: En kvinne som reiste alene rundt i Europa for å holde konserter i en tid da en reise fra Berlin til Paris tok mellom fem og ti dager fulle av uforutsette hendelser; en aktivist som kjempet for kvinners uavhengighet og stemmerett i et puritansk samfunn; en personlighet som klarte å sjarmere selveste Bjørnstjerne Bjørnson og Rikard Nordraak... Og likevel, til tross for skandalene, tilga alle henne så fort de hørte henne spille.
 
Sært nok er det en spansk forfatter, Vicente Fisac, som har tatt på seg utfordringen med å hente livet hennes frem i lyset for å holde ånden i musikken hennes levende. Gjennom en roman tar han oss med til Norge og Europa i andre halvdel av 1800-tallet, og viser oss trinn for trinn hvordan den lille jenten som krøp bort til pianoet for å røre ved tangentene for første gang, ble en legende hvis kunst bare kunne oppleves av dem som delte tid med henne.

 
Romanen “Melodien står igjen” er tilgjengelig i både digital og trykt utgave på Amazon, og finnes også i en spansk utgave (La melodía permanece).

Mer informasjon finnes på denne lenken: https://a.co/d/0jghNJHx

martes, 6 de enero de 2026

Erika Nissen (3)

De cómo un extraño impulso me llevó a indagar sobre la vida de una famosa pianista noruega de la que apenas se encuentran referencias, quedando demostrado que “la obra del espíritu nunca muere. Ya sea que la gente lo sepa y lo entienda o no, la obra del espíritu se comunica y se propaga de alma humana a alma humana".

Hace ya muchos años, en 1984, visité en el museo Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid una exposición de pintores noruegos. Bajo el título “Edvard Munch y los pintores noruegos”, allí estaban representados no sólo Edvard Munch (el más conocido en todo el mundo, sobre todo por su cuadro “El grito”), sino también otros grandes artistas como Harald Sohlberg (mi favorito), Christian Krogh... y también Erik Werenskiold. Esta exposición fue una de las primeras grandes presentaciones de arte escandinavo en Madrid y sirvió como precursor de muestras posteriores que ayudaron a difundir el arte de las figuras más destacadas de otrospaíses.
 
Recorría plácidamente aquellas salas disfrutando de tan magníficos cuadros... hasta que mi vista se posó en un cuadro de grandes dimensiones pintado por Erik Werenskiold. Fue ver aquél cuadro y quedar petrificado. No podía dar crédito a lo que estaban viendo mis ojos. Pero ¿qué fue lo que causó aquél shock?
 
El cuadro representaba a la famosa pianista noruega Erika Nissen. Fue verla y me resultó imposible apartar la mirada de aquél cuadro. ¿Qué lo hacía tan especial? ¿Cuál era la razón? ¡Aquella imagen de Erika Nissen era la propia imagen de mi madre, ya desaparecida unos años atrás! (Eso fue lo que sentí en aquél instante).
 
Cuando llegué a casa busqué inmediatamente más información sobre Erika Nissen. Ella murió en 1903... y mi madre nació en 1913. “¿Se reencarnó Erika Nissen en mi madre?”, pensé. Para aquellos que creemos en la reencarnación, esto es posible; a veces pueden transcurrir unos años entre una muerte y la siguiente reencarnación. Este hecho explicaría muchas cosas, por ejemplo esa atracción que desde mi infancia he sentido por Noruega; de hecho, cada vez que he visitado ese país, cada vez que he pisado su suelo, he respirado su aire... he tenido la sensación de volver a casa, de llegar a mi verdadero hogar. Erika Nissen era concertista de piano, y yo, desde niño, he sentido una especial atracción por el sonido de este instrumento musical aunque nunca lo haya tocado, y en mis recuerdos de infancia siempre está presente ese piano que teníamos en la casa del pueblo. Si bien lo mío es escribir y para la música no tengo ninguna aptitud, eso no es óbice para que la música siempre me haya gustado y el piano haya sido mi instrumento favorito, el que más directamente sintonizaba con mi alma. Igualmente relevante me resultó comprobar que ella había mantenido un romance con uno de los más grandes poetas noruegos… y la poesía es algo que nació conmigo y cultivé desde mi más tierna infancia. Y finalmente, me impactaba otro aspecto de la vida de Erika Nissen: Según dicen de ella, lo que más deseaba era “volver a casa, vivir de forma sencilla, convertirse en anciana y sentarse tranquilamente en una silla”; por eso, al comparar su intensa y ajetreada vida con la de mi madre, me pregunté si no era esa la vida tranquila, estable y familiar que Erika siempre había soñado y no pudo conseguir.
 
Está claro que siempre he tenido mucha imaginación y aquellos pensamientos, a la luz de la razón, no podían sostenerse. Por eso, cuando busqué fotografías de Erika Nissen pude ver que no se parecía a mi madre, sólo era en ese cuadro, en ese perfil, en ese instante que había inmortalizado Werenskiold, en que emanaba algo especial que, sin saber por qué, me recordaba a mi madre; pero sólo en ese cuadro, no en ninguna otra fotografía. No se podía hablar, pues, de reencarnación ni de ningún misterio, pero sí que había un hecho cierto: El impacto emocional que me causó y que me sigue transmitiendo ese cuadro cada vez que lo miro.
 
Sea como fuere, esta pianista noruega pasó a formar parte de mi vida desde entonces y por eso, como homenaje a ella, he querido trasladar a un libro su historia. Ha sido una tarea ardua, porque existe muy poca información sobre ella, y además una pianista del siglo XIX, cuando no se podía dejar de ella ningún registro sonoro, no nos permite escuchar y sentir cómo tocaba el piano. Un escritor deja libros; un arquitecto deja edificios; un pintor deja cuadros… pero una pianista ¿qué deja si nadie pudo grabar sus interpretaciones? Sólo podemos guiarnos por las palabras que de ella dijeron aquellos afortunados que sí tuvieron la oportunidad de escucharla, palabras que quedaron reflejadas en artículos de periódicos, e cartas y en diarios.
 
Como podéis comprobar, resulta raro que un escritor español que ha escrito muchos libros, pero sólo dos biografías, elija como su tercer libro de biografías a una pianista noruega del siglo XIX, desconocida en España aunque fuese una superestrella en Noruega y en los círculos musicales y artísticos de media Europa en esos años. Pero ya os he explicado el por qué de esa elección.
 
Ahora sólo queda su historia, rescatada en esta novela para que, con este formato, disfrutéis de una lectura entretenida e interesante. Es una forma agradable de conocer –y espero que también de “sentir”- la historia de alguien que supo transformar la música en sentimiento… la joven rubia de Glommen.
 

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lunes, 5 de enero de 2026

Erika Nissen (2)

En “La joven rubia de Glommen”, seguiremos paso a paso la vida y las emociones de Erika Nissen (1845-1903), pianista y auténtica superestrella del siglo XIX. La elección de esta novela biográfica no ha sido fruto del azar (como explico en su prólogo) sino que despertó en mi interior algo así como una llamada, una necesidad de dar a conocer la vida de un personaje del que se ha hablado y escrito muy poco y que sin embargo tuvo una influencia capital en la música y la cultura noruega. Su carácter firme e independiente, en una sociedad donde la mujer estaba supeditada al hombre, su compromiso social especialmente con las clases más desfavorecidas, y su defensa de los derechos de las mujeres, chocó con la sociedad de su tiempo… y sin embargo, cuando la escuchaban tocar esa música que llegaba al corazón, le perdonaron todo. Nos demostró también que la maestría en una profesión, aunque uno haya nacido con cualidades innatas para ello, sólo se adquiere a base de mucho esfuerzo, trabajo, sacrificio y aprendizaje continuo. Y de sus amores ¡qué decir! Tampoco fueron convencionales. Como dato curioso, sólo te adelantaré un hecho: Si escuchas el himno nacional de Noruega y lees quienes fueron sus autores, encontrarás que la música la compuso Rikard Nordraak y la letra la compuso el que luego fuera premio Nobel de Literatura en 1903, el gran escritor y poeta Bjørnstjerne Bjørnson. Pues bien, ¿sabes una cosa? Ambos amaron a Erika Nissen, esa joven rubia de Glommen.

 

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