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miércoles, 24 de marzo de 2010

Islandia, un mundo por descubrir: tu mundo


Para aquél que quiera sentir de cerca el palpitar de este planeta, la naturaleza en estado puro, pero sin los sobresaltos de otros lugares vírgenes del planeta en donde la seguridad de los ciudadanos brilla por su ausencia, Islandia es el destino. En ningún otro lugar espirarás un aire tan puro ni un agua tan limpia, ni una paz comparable. Para todos aquellos que viven en este planeta sin saber en dónde viven, un viaje a Islandia les permitirá descubrir lo frágil y maravillosa que es la vida, la suya propia y la de su planeta.

martes, 9 de marzo de 2010

Las fotos llevan a la memoria


Los momentos de nuestra vida que quedan registrados en las fotos, también quedan registrados en la memoria. Si haces fotos de tus buenos momentos, tu memoria estará siempre llena también de buenos recuerdos.

Por eso, pensar en Islandia es hacer un viaje a una de las mejores páginas de lo que ha sido mi vida.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Aún conservo unas piedras

Aún conservo unas piedras de este camino. Fue una tarde gris e inmensa como todas las de aquel mágico viaje. Cuando mi pies pisaron ese camino, las pequeñas piedras de lava, escupidas por la tierra, susurraron bajo mis pies. Me hablaban de la lucha de la Tierra contra el ataque constante de esa plaga que somos los humanos y tenían la esperanza de que no muy tarde conseguirían librarse de nosotros.

Magnus nos había preparado una sesión de perdón colectivo ante nuestra madre Tierra y allí, cada uno de nosotros plantó un árbol. A pesar del frío, a pesar del viento, a pesar de la soledad y el silencio, la vida crece a trompicones también en aquella tierra. Después Magnus me dio dos piedras como recuerdo y sentí la superficie rugosa y lo liviano de su peso. Piedras horadadas por miles de orificios a través de los cuales fluye su alma. Al tocarlas, al sentirlas de nuevo entre mis manos, las imágenes de aquel viaje vuelven a vivir una y otra vez llenando mi vida de paz. Son como el interruptor mágico que enciende en nuestro interior la proyección de una película, la de aquél fantástico viaje que me permitió conocer más de cerca a ese ser vivo que es la Tierra.

Allí sentados, en aquella cabaña, sentimos el calor de la hospitalidad y la sensación tremenda de cuán insignificantes somos, pura escoria prescindible del planeta.

domingo, 4 de octubre de 2009

El nudo de la corbata al alcance de todos los islandeses

Paseando por Reykjavik me sorprendió este mural y lo inmortalicé como recuerdo y como guía para intentar hacer de vez en cuando otro nudo diferente a mi corbata.